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Luz + Arte | James Turrell

Descubrí a James Turrell cuando estudiaba en la Facultad de Arte pero, fue tras ver una pequeña instalación suya en persona, cuando capto totalmente mi atención.


Foto de su obra en el Convent de Sant Agustí, Barcelona

Hablarán quizás, en algunos años, de uno de los más grandes artistas de nuestra época. Para mi, ya lo es. Es el motivo por el cuando decidí investigar, estudiar y trabajar en la iluminación.

Este hombre de 73 años no teme morir. Dice que su vida ya podría haber sido suficiente. No lo dice con desgano, esta contento de lo que ha hecho, lo que ha visto y experimentado. Sin embargo, su mayor obra de arte aún no está lista y puede que se convierta en la más grande del planeta.

Se trata de una mega-estructura, construida en el cráter de un volcán extinto en Arizona. Un espacio donde sus largos pasillos de piedra que anticipan la luz, nos conducen hacia una experiencia espiritual. Un encuentro con el cielo, el sol, las nubes y las estrellas, pero esta vez vistas de otra manera.

Foto del avance de su obra en el “Cráter Roden”, Arizona.

Hacer una biografía, detallar fechas y actividades realizadas a lo largo de su vida, definitivamente no vale la pena. Transmitir sus ideas, sus pensamientos y su emoción, si lo es.

Mucha gente opina que se trata de un científico, por la precisión y complejidad de su producción. Su formación en percepción psicológica, matemáticas, geología y astronomía dan a su obra una exactitud milimétrica.

Sus años como piloto, con tan sólo 16 años, y el hecho de vivir en un hogar estrictamente cristiano, hacen que te lleve a experimentar la luz de un modo espiritual. Pero aunque existe un clara relación entre arte y religión, el comenta: “el arte nos habla con un lenguaje más universal que las religiones”.

Turrell no quiere que veamos la luz reflejada, como en un cuadro. Quiere que entendamos la importancia de la luz. Aunque para ello tenga que descontextualizarnos y cambiar nuestra percepción. En sus construcciones no hay arriba, ni hay abajo, no hay derecha ni izquierda. Se pierden las certezas, la distancia, el color y el movimiento. Es como flotar, es sentirnos por fin en el espacio.

Su obra no es una escultura, ni un plano. Es una casa, es un lugar. A diferencia de otras, no se contempla por pocos minutos, exige tiempo. Es una experiencia en la cual se va poco a poco. Necesitamos ingresar en la oscuridad, dilatar la pupila y así captar mejor la luz. El nos dice que su arte es nuestra visión y que no existiría sin un espectador. 


Foto del interior del “Cráter Roden”.

Es posible adquirir un “Skyspace”, que es así como denominan a estos fragmentos del cielo, pero se necesita una locación especial y su inversión es como comprar un casa. El “Skyspace” más grande (de momento) se encuentra en su Museo en Salta. Un lugar en Argentina con características muy específicas, un cielo que pasa por diferentes gamas de color y llega a ese negro absoluto.


Foto de uno de sus “Skyspaces”

“Estamos hechos para la luz de las cavernas, para el crepúsculo.” El exceso de luz lo destiñe todo. Hacemos la prueba y claro que tiene razón.

En alguna entrevista comenta que de sus primeras experiencias con la luz recuerda como percibía las sombras por la noche en su habitación. Algo así como el “Mito de la Caverna”. También recuerda como podía ver estrellas. Era tan simple y a la vez tan difícil. Había que perforar las cortinas de su casa que debían permanecer cerradas a finales de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda esta curiosidad de niño y sus inventos no cesaron.

De momento todos los planos del proyecto del “Cráter Roden” están ya terminados, pero hace falta financiación. Su producción es difícil. Hablamos además, de 90km para llegar a la ciudad más cercana y unas condiciones de suelo poco solidas. Es el paisaje perfecto. Un horizonte sin límites que nos hace creer que estamos en suelo marciano.

Quizás nos hace falta sentirnos parte del espacio, educar nuestros ojos, cambiar nuestra percepción, porque cuando esto ocurra dejaremos de lado esa obsesión por salir de la tierra y mandar cada vez más hombres al “espacio”.


Foto de James Turrell (derecha) en uno de sus “Ganzfelds”.

Finalmente les digo que el “Cráter Roden” debería estar ya en una plataforma de crowdfounding. Puedo morir sin ver terminada la Sagrada Familia, pero esta obra de arte seguro que no. 

          

Algunos links para más inspiración:

  • Web Oficial: James Turrell 
  • Publicación sobre James Turrell 2013: Museo Guggenheim de Nueva York
  • Video sobre Museo James Turrell : Bodega Colomé (Salta, Argentina) 
  • Entrevista: “Into the Light: A Conversation with James Turrell” by Elaine A. King

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