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Historia | Lámparas de Neón

No cabe duda que nos sentimos atraídos consciente o inconscientemente por la luz, pero existe algo en estas luces brillantes y parpadeantes que nunca dejará de asombrarnos.

Interiorismo del Central Cinema en Londres.

Descubrimiento

El gas neón fué descubierto por William Ramsay y Morris W. Travers en Londres en 1898, y fué recién, en 1910 cuando se utilizó por primera vez como componente principal de un elemento publicitario. Fueron Georges y André Claude quienes introdujeron el gas neón (color rojo) en un tubo de cristal y conectándolo a una corriente dio lugar al conocido tubo de iluminación.

Su primera gran aparición fué en el “Gran Salón de Paris“. Rápidamente Air Liquide, la empresa de Claude, empezó a producir cantidades industriales de neón. Por un tiempo tuvo el monopolio de esta nueva tecnología tanto en Europa como en los Estados Unidos, dónde también la patento en el año 1915.  Poco después, en 1923, Earle C. Anthony de la marca de coches “Packard“, la popularizó con sus dos grandes letreros luminosos.

André Claude

Basta con ver “The Best Years of Our lives” para entender la importancia de las lámparas de neón después de la segunda guerra mundial. En ciudades como Nueva York o Las Vegas la moda se propagó, convirtiéndose velozmente en el elemento publicitario más popular y efectivo. Entre 1920 y 1950 las ciudades del mundo se llenaron de su luz.

Composición

Las lámparas de neón están compuestas principalmente por cuatro elementos: el tubo de cristal, los electrodos, los pigmentos fluorescentes y el gas. Sus colores dependen del uso de otro tipo de gases; como el helio (amarillo), el dióxido de carbono (blanco) o el mercurio (azul). En la actualidad se han creado más de 100 nuevos colores gracias a la investigación sobre fósforos para televisores.

Si hablamos de tipos de lámpara esta se encuentra dentro de la familia de lámparas de descarga. Su intenso campo eléctrico se produce al aplicar una diferencia de potencia alta. Es el choque de electrones con los átomos del gas, que al arrancar electrones, dan por resultado este fascinante fenómeno luminoso.

Fabricación

Su fabricación es artesanal y por ello el resultado depende totalmente de la habilidosa mano del artesano. El tubo de cristal se calienta para dar manualmente la forma de algún trazado. Su proceso de fabricación, por sorprendente que parezca, es el mismo desde hace más de 100 años y únicamente se ha mejorado la calidad del material de los tubos y el de los componentes eléctricos.

Fabricación artesanal de los tubos de neón.

Si bien en 1940 en Estados Unido existían más de 2000 talleres, hoy la tecnología LED lo reemplaza y vemos amenazada su continuidad.

Por mi parte, sólo espero que la luz de neón nunca se apague y admiro el trabajo de muchos diseñadores, interioristas y sobretodo artistas, que reivindican desde hace algunos años su maravillosa fluorescencia.

The End del artista Jung Lee.

 

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